En SmartBytes damos seguimiento a las tendencias que están transformando la tecnologÃa.
En China, los tokens de inteligencia artificial (IA) están emergiendo como una innovadora forma de puntos de fidelización, integrándose en actividades cotidianas como comprar café, usar tarjetas de crédito o contratar servicios móviles. A diferencia de su uso tradicional como unidades técnicas para procesar texto en modelos de IA, estos tokens ahora funcionan como incentivos tangibles para consumidores y usuarios empresariales.
El consumo de tokens en China ha experimentado un crecimiento exponencial: de 100.000 millones diarios a inicios de 2024, hasta alcanzar los 500 billones en junio según la Administración Nacional de Datos y CCTV Finance. Este aumento responde en parte a que los modelos chinos de IA de código abierto tienen costos operativos significativamente menores, entre un 60% y 90% inferiores a los de OpenAI o Anthropic, lo que permite regalar tokens sin afectar la rentabilidad.
Distintas entidades financieras y comerciales han adoptado esta estrategia. Por ejemplo, la startup Moonshot AI, junto con el Banco AgrÃcola de China y American Express, lanzó tarjetas de crédito que otorgan tokens con cada compra. Bancos como Merchants Bank y Shanghai Pudong Development Bank ofrecen tarjetas que regalan miles de millones de tokens para desarrolladores y usuarios. En el sector de la restauración, establecimientos como el AGI Bar y restaurantes de dumplings regalan tokens para acceder a servicios exclusivos de IA.
Además, las operadoras móviles chinas comercializan planes de tokens similares a los planes de datos tradicionales, facilitando el acceso a servicios de IA con precios competitivos. Incluso el sector bancario está considerando el consumo de tokens como criterio para evaluar préstamos a startups de IA, reflejando la creciente importancia de estos en el ecosistema económico y tecnológico.
Este fenómeno representa un cambio significativo en cómo se entiende y utiliza la IA en el mercado chino, promoviendo una adopción masiva y práctica. Para usuarios y empresas, implica nuevas formas de interacción y beneficios basados en el consumo de tecnologÃa inteligente, con potencial para replicarse en otros mercados conforme evolucione la economÃa digital.