En SmartBytes revisamos los datos técnicos y su impacto para usuarios y empresas.
En España, la jubilación anticipada a los 63 años es una opción viable, aunque su viabilidad depende más de la cuantía de la pensión que de la edad en sí. La edad legal de jubilación está programada para aumentar progresivamente hasta los 66 años y 10 meses en 2026 para quienes hayan cotizado menos de 38 años y 3 meses, y se mantiene en 65 años para quienes superen ese periodo de cotización. Sin embargo, existen mecanismos que permiten adelantar la jubilación hasta dos años antes de esta edad ordinaria.
Para acceder a esta modalidad anticipada, es necesario cumplir tres requisitos fundamentales: haber cotizado un mínimo de 35 años en la Seguridad Social, solicitar la jubilación con no más de dos años de adelanto respecto a la edad legal que corresponda, y que la pensión resultante tras aplicar los coeficientes reductores sea superior a la pensión mínima establecida para los 65 años según la situación familiar del interesado.
Los coeficientes reductores son porcentajes que disminuyen la pensión definitiva como consecuencia del anticipo en la jubilación. Estos coeficientes varían en función del número de meses que se adelante la jubilación y del total de años cotizados, pudiendo ir desde un 2,81% hasta un 21%. Cuanto mayor sea el adelanto y menor el periodo cotizado, mayor será la reducción aplicada, afectando directamente al monto mensual que se recibirá de por vida.
Además de la jubilación voluntaria, existe la modalidad de jubilación anticipada involuntaria, derivada de causas externas como despidos colectivos o resoluciones judiciales, que permite adelantar la jubilación hasta cuatro años con un mínimo de 33 años cotizados y ciertas condiciones administrativas. Autónomos y funcionarios cuentan con normativas específicas; los primeros siguen las mismas reglas que los trabajadores por cuenta ajena, mientras que los funcionarios de Clases Pasivas pueden prejubilarse a los 60 años si llevan 30 años al servicio del Estado.
En resumen, la posibilidad de jubilarse a los 63 años en España está condicionada principalmente por el nivel de la pensión final tras aplicar los coeficientes reductores y por cumplir los requisitos de cotización y edad. Por tanto, es fundamental realizar un cálculo personalizado utilizando los simuladores oficiales para evaluar las implicaciones económicas y decidir el mejor momento para la jubilación.