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La crisis de la RAM ha encarecido toda la electrónica de consumo. La siguiente víctima es el coche
Inteligencia Artificial

🚨 Cómo la crisis global de RAM está encareciendo los coches inteligentes en 2026

24 de agosto de 2026 • • 3 min de lectura

En SmartBytes damos seguimiento a las tendencias que están transformando la tecnología.


La escasez de memoria DRAM, que ha impactado ya a sectores como la informática, los móviles y las consolas, ahora afecta de manera significativa a la industria automotriz. Componentes esenciales como las pantallas del salpicadero, las cámaras para ángulos muertos y sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) dependen de esta memoria, cuya fabricación está dominada por Samsung, SK Hynix y Micron, responsables del 88% de la DRAM para automoción.

El problema radica en que estos fabricantes han orientado parte de su producción hacia la memoria HBM, destinada a centros de datos especializados en inteligencia artificial, donde los márgenes son más elevados. Como resultado, la disponibilidad de DRAM para automoción es limitada y los tiempos de espera para nuevos pedidos superan el año, complicando la planificación y producción de vehículos.

Desde 2021, la demanda de semiconductores se ha visto afectada por interrupciones y cambios en la cadena de suministro. Aunque la producción de chips se ha estabilizado, el mercado prioriza a los clientes que pueden pagar más, una situación que pone a los fabricantes de automóviles en competencia directa con grandes empresas tecnológicas como Apple. Según S&P Global Mobility, la cantidad de memoria DRAM y NAND en un coche medio, que era de aproximadamente 90 GB en 2023, se espera que alcance hasta 278 GB en 2026 y hasta 2 TB en vehículos con sistemas más complejos.

Esta escasez y el aumento de precios han elevado el coste de la memoria LPDDR4 de automoción hasta un 70% interanual en 2026, impactando directamente en el precio final de los vehículos. En coches compactos, la memoria puede representar unos 24 dólares en 2025, mientras que en modelos con sistemas avanzados supera los 150 dólares. Esta presión sobre los costos contribuye a márgenes reducidos para los fabricantes y a un incremento en los precios al consumidor, especialmente en segmentos generalistas.

Para los usuarios, esto significa que tecnologías como pantallas centrales, navegación y frenado automático ya no son opciones prescindibles: forman parte de la configuración estándar, lo que limita la posibilidad de recortes para contener costos. Para las empresas, la situación requiere replantear estrategias de producción y precios, considerando que la rentabilidad se está desplazando hacia servicios financieros y opciones de pago a plazos.