En SmartBytes analizamos las claves de esta novedad tecnológica.
OpenAI presentó el 12 de agosto de 2026 dos informes que analizan cómo sus clientes empresariales integran agentes de inteligencia artificial como ChatGPT y Codex en sus flujos de trabajo. Estos estudios revelan una tendencia creciente hacia la delegación de tareas a agentes de IA, especialmente en sectores más allá de la ingeniería, aunque se basan exclusivamente en datos del ecosistema de OpenAI y no representan necesariamente el mercado global.
El informe denominado Enterprise Signals destaca que, en junio de 2026, Codex generó el 64% de los tokens de salida combinados con ChatGPT entre clientes empresariales. Este dato señala un aumento en el uso intensivo de agentes que ejecutan tareas complejas, pero no implica que Codex lidere en número de usuarios o cantidad de tareas. Además, las empresas con mayor uso intensivo de estos agentes produjeron hasta 8,3 veces más tokens por usuario activo que las de uso promedio, lo que indica una brecha significativa en la adopción y aprovechamiento de estas tecnologías.
Un hallazgo relevante es el crecimiento destacado del uso de agentes de IA en áreas no técnicas como legal, ventas, recursos humanos y marketing, con incrementos que superan en algunos casos el 1000% desde febrero. También se observa que empleados en etapas iniciales de su carrera profesional tienden a interactuar más con estas herramientas que ejecutivos, enviando en promedio 13 mensajes semanales adicionales seis meses tras la adopción. Sin embargo, OpenAI advierte que esta mayor actividad no implica per se mejoras en productividad o resultados financieros.
Estos estudios subrayan la necesidad de que las organizaciones valoren cuidadosamente cómo integran agentes de IA, considerando aspectos como la medición de resultados concretos, la protección de datos corporativos y la supervisión humana en decisiones críticas. Aunque reflejan una evolución hacia agentes que realizan tareas automatizadas, todavía no existen evidencias concluyentes sobre el retorno económico directo o la mejora en desempeño, lo que demanda un enfoque prudente y estratégico en su implementación.