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Un equipo de ingenieros de la Universidad RMIT en Melbourne ha desarrollado una innovadora técnica que convierte los posos de café usados en un material llamado biochar, que al incorporarse en la mezcla de hormigón incrementa su resistencia a la compresión en casi un 30%. Este avance no solo ofrece una solución para reducir los residuos orgánicos que terminan en vertederos, sino que también permite sustituir parcialmente la arena utilizada en la construcción, un recurso cuya extracción masiva está causando un daño ambiental considerable.
La clave del proceso radica en la pirólisis de los posos de café a 350 °C sin oxígeno, transformándolos en un material poroso rico en carbono que puede reemplazar hasta el 15% de la arena en la mezcla del hormigón. Pruebas de laboratorio indican que esta sustitución mejora significativamente la resistencia del hormigón, aunque temperaturas mayores en la producción de biochar producen un material con microgrietas y menor rendimiento.
Este método tiene un impacto potencial considerable, dado que solo Australia genera alrededor de 75 millones de kilogramos de residuos de café al año, mientras que a nivel global la cifra alcanza los 10.000 millones. Aprovechar este residuo para la construcción podría disminuir la presión sobre los ecosistemas afectados por la extracción de arena y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la descomposición de los posos en vertederos.
Aunque aún se requiere validar otras propiedades del hormigón modificado, tales como su comportamiento frente a ciclos de congelación-descongelación y su durabilidad a largo plazo, la RMIT ya ha avanzado hacia aplicaciones prácticas. En 2024, se implementó el primer proyecto gubernamental que utilizó hormigón con biochar de café en una acera de Pakenham, Australia, demostrando su viabilidad fuera del laboratorio.
Finalmente, un análisis del ciclo de vida del material sugiere que la sustitución de arena por biochar puede reducir las emisiones de carbono entre un 15% y un 26%, dependiendo de la proporción utilizada. Esta iniciativa representa un paso relevante hacia una economía circular en la construcción, integrando residuos orgánicos en materiales que podrían ser más sostenibles y resistentes.