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Suecia ha encontrado un auténtico filón energético: cobrar a otros países por quedarse con su basura
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🚨 Suecia impulsa economía circular energética al cobrar por importar residuos para generar electricidad

23 de agosto de 2026 2 min de lectura

En SmartBytes revisamos los datos técnicos y su impacto para usuarios y empresas.


Suecia ha consolidado un modelo energético innovador basado en la valorización de residuos, transformando la basura en una fuente considerable de energía térmica y eléctrica. Gracias a sus avanzadas plantas de cogeneración, conocidas como kraftvärmeverk, el país aprovecha la combustión de residuos para alimentar turbinas eléctricas y aprovechar el calor residual para calefacción urbana. Este sistema ha permitido que alrededor del 30-35 % de la calefacción central sueca provenga de la incineración de basura.

Además de gestionar su propia basura, Suecia ha abierto sus fronteras para importar residuos de otros países, principalmente Reino Unido, Noruega e Italia. En 2024, la nación nórdica importó cerca de 3,86 millones de toneladas de basura, generando ingresos significativos por la gestión de estos residuos. Este modelo representa un claro ejemplo de economía circular, donde la basura se convierte en materia prima energética, incentivando a otros países a reducir sus vertederos y buscar alternativas sostenibles.

Esta estrategia no solo aporta beneficios económicos, con un margen estimado de 373 coronas suecas por tonelada en 2015, sino que también contribuye a la reducción del uso de vertederos, alineándose con la normativa europea que promueve el cierre de estos depósitos. Sin embargo, es importante destacar que la incineración de residuos sigue generando emisiones de dióxido de carbono, representando el 73 % de las emisiones del sector eléctrico y de calefacción en Suecia en 2021, lo que indica que esta solución, aunque más eficiente que el vertedero, no es completamente limpia.

Para usuarios y empresas, el modelo sueco demuestra la viabilidad de transformar un problema ambiental en una oportunidad energética y económica, aunque también subraya la necesidad de continuar innovando hacia tecnologías con menores emisiones. El éxito de Suecia en la valorización energética de residuos puede servir de referencia para otros países que buscan alternativas sostenibles para la gestión de basura y generación de energía.