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Un equipo de investigación de la Universidad de Tesalia ha realizado un experimento pionero para evaluar la funcionalidad de una armadura micénica de bronce de 3.500 años, replica de la original hallada en Dendra, Argólida. La armadura, compuesta por láminas de aleación de cobre unidas con cuero, cubrÃa el cuerpo desde el cuello hasta las rodillas y se pensaba que era demasiado pesada y rÃgida para su uso efectivo en batalla.
Para validar su resistencia, trece infantes de marina griegos vistieron una réplica exacta de 23 kilogramos fabricada con una aleación similar al bronce original y siguieron un protocolo de combate basado en las tácticas de guerra descritas en la IlÃada de Homero. Durante 11 horas continuas, desde las 7 de la mañana hasta casi las 6 de la tarde, los participantes realizaron actividades fÃsicas mientras consumÃan una dieta equivalente a las 4.400 kcal diarias de los antiguos soldados micénicos.
Los resultados mostraron que los voluntarios pudieron completar la jornada con un ritmo cardÃaco que alcanzó hasta el 80% de la frecuencia máxima, generando golpes con una fuerza media de 3,5 kilonewtons, suficiente para causar fracturas en combate real. La medición de glucosa y la regulación térmica indicaron que, en seis de siete escenarios climáticos simulados, era posible soportar la carga sin riesgos significativos.
Este experimento demuestra que la armadura de Dendra no era un ornamento ceremonial, sino un equipo funcional y efectivo para largas campañas militares. Confirma además la alta capacidad fÃsica y resistencia de los soldados micénicos, evidenciando la importancia del capital humano en la potencia militar de la Antigua Grecia. Para historiadores, arqueólogos y tecnólogos, este tipo de pruebas aporta información valiosa sobre el diseño, materiales y ergonomÃa de armaduras antiguas, que pueden inspirar desarrollos actuales en protección personal y materiales compuestos.