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Queremos enfriar las ciudades y hemos recuperado una idea milenaria: este bloque funciona como un botijo gigante
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🚨 Blocº: Tecnología milenaria para enfriar ciudades y mitigar el efecto isla de calor

19 de septiembre de 2026 • • 2 min de lectura

En SmartBytes analizamos las claves de esta novedad tecnológica.


Las ciudades modernas enfrentan un desafío creciente: el efecto isla de calor urbana, generado por materiales como el cemento y el asfalto que absorben y retienen el calor durante el día, elevando las temperaturas en espacios públicos. Este fenómeno se intensifica en veranos con olas de calor más frecuentes y extremas, afectando la calidad de vida y la salud de los ciudadanos.

Una solución innovadora que retoma principios milenarios es Blocº, un módulo de terracota porosa desarrollado por estudiantes de la Universidad de Zúrich. Inspirado en la refrigeración evaporativa utilizada tradicionalmente en botijos y tinajas de barro, Blocº combina tecnología y diseño para refrescar el aire en puntos críticos de la ciudad. Su estructura contiene agua y conductos para el paso del aire, junto con ventiladores y una bomba alimentados por un panel solar, que proporciona autonomía energética con aproximadamente 200 Wh diarios.

El funcionamiento del sistema se basa en la evaporación del agua contenida en la cerámica porosa: al pasar aire caliente a través del bloque húmedo, el agua cambia de estado líquido a vapor, extrayendo energía térmica del aire y disminuyendo su temperatura. En condiciones de estrés térmico, superiores a 30 ºC, Blocº puede reducir la temperatura del aire hasta en 9 ºC en su entorno inmediato. Este proceso requiere un consumo diario de entre 50 y 56 litros de agua, mitigado parcialmente por un sistema interno de captación de lluvia que recupera cerca de 24 litros.

La aplicación de tecnologías como Blocº representa un complemento valioso a estrategias urbanas a largo plazo, como la plantación inteligente de árboles y el diseño de espacios verdes conectados que también contribuyen a la reducción del calor ambiental. Para usuarios y gestores urbanos, estas soluciones ofrecen un camino hacia entornos más confortables y sostenibles, aunque su implementación requiere planificación, inversión y adaptación a diferentes contextos climáticos y urbanos.