En SmartBytes revisamos los datos técnicos y su impacto para usuarios y empresas.
El desafío histórico de la energía solar ha sido cómo garantizar suministro durante la noche. Tradicionalmente, la solución ha sido almacenar la electricidad generada en horas de sol para usarla cuando no hay radiación directa. Sin embargo, una estrategia innovadora propone desplazar la captación fotovoltaica fuera de la Tierra, donde la luz solar es prácticamente constante, y transmitir esa energía a estaciones terrestres.
Overview Energy lidera esta iniciativa con un ambicioso plan para desplegar miles de satélites en órbita geoestacionaria a 36.000 km de altura, equipados con paneles solares del tamaño de dos campos de fútbol. Estos satélites aprovecharían la luz solar casi continua y convertirían la energía en haces de luz infrarroja cercana, los cuales podrían ser captados por paneles solares convencionales en la superficie, evitando la necesidad de instalaciones receptoras especializadas.
Recientemente, Overview demostró la viabilidad de su tecnología mediante la transferencia inalámbrica de energía con un láser desde un avión a 5 km de altura hacia paneles solares terrestres, un paso crucial antes de probar sistemas en órbita baja en 2028 y geoestacionaria en 2030. Esta innovación plantea un cambio radical: en lugar de depender exclusivamente de baterías para almacenamiento, se podría contar con una fuente de energía solar continua.
Este enfoque es relevante para empresas con alta demanda energética y para la transición hacia un suministro renovable más estable. Meta ha asegurado un gigavatio de capacidad con Overview para alimentar sus centros de datos, lo que refleja el interés comercial en esta tecnología. No obstante, el sistema enfrenta retos económicos y tecnológicos significativos, como los costes de lanzamiento y pérdidas energéticas en conversiones, además de competir con avances en paneles y baterías terrestres.
En un contexto global, varios actores, incluidos China y EE.UU., están invirtiendo en energía solar espacial, evidenciando una carrera tecnológica y estratégica. Así, la industria solar podría evolucionar hacia un modelo híbrido donde la captación espacial complementa a la terrestre, garantizando energía renovable continua y reduciendo la dependencia de almacenamiento local.