En SmartBytes damos seguimiento a las tendencias que están transformando la tecnología.
China continúa su apuesta por la robótica avanzada, implementando en Hangzhou robots humanoides para supervisar el tráfico urbano. Estos dispositivos, desarrollados por SUPCON Information, miden 1,88 metros, pesan 98 kilogramos y están equipados con cámaras, radares y sistemas de computación que les permiten identificar infracciones como la ausencia de casco en motoristas o el paso de peatones en rojo.
Aunque estos robots no tienen la facultad de sancionar directamente, su función principal es detectar y registrar las infracciones para enviarlas a centros de control humanos. Su diseño incluye brazos articulados que reproducen los gestos convencionales de agentes de tráfico y se sincronizan con los semáforos, facilitando una interacción visual clara para los conductores.
Las pruebas realizadas por SUPCON en condiciones climáticas adversas y en horas punta sugieren una eficacia de reconocimiento superior al 95%. Desde su puesta en marcha en mayo, aproximadamente 15 unidades han registrado más de 170,000 advertencias, contribuyendo a una reducción estimada del 40% en infracciones como la conducción sin casco y el cruce indebido de peatones.
Este despliegue representa un paso significativo en la integración de la robótica en la gestión urbana, reflejando el interés de las autoridades y empresas chinas en automatizar funciones públicas con apoyo tecnológico. Sin embargo, la dependencia de revisión humana para la aplicación de sanciones destaca las limitaciones legales y éticas actuales en el uso de robots en espacios públicos.
Mirando hacia el futuro, fabricantes como AiMOGA, respaldada por Chery, exploran la exportación de robots policiales a regiones con condiciones climáticas extremas, aunque enfrentan retos considerables en adaptación a normativas locales y sistemas de seguridad. Para usuarios y empresas, estos avances indican una tendencia creciente hacia la automatización en servicios públicos, con potencial para mejorar la eficiencia y seguridad vial, siempre que se consideren cuidadosamente los aspectos regulatorios y sociales.