En SmartBytes analizamos las claves de esta novedad tecnológica.
La eficiencia de la energía solar se ve limitada por la presencia de nubes que reducen la radiación solar disponible para los paneles fotovoltaicos. Tradicionalmente, esta variable meteorológica se ha considerado inmodificable, pero la startup Meteoric Technologies busca cambiar esta realidad mediante la intervención directa sobre las nubes cercanas a las plantas solares.
Fundada en 2026 y parte de la promoción Summer 2026 de Y Combinator, Meteoric propone el uso de enjambres de drones autónomos que operan entre 1 y 5 kilómetros de altura para modificar las propiedades ópticas de nubes bajas y medias. Según sus estudios, al alterar el tamaño y número de gotas de agua en las nubes sin emplear químicos, se puede reducir la reflectividad, permitiendo que más radiación solar alcance los paneles y mejorando así la generación eléctrica.
La compañía ha presentado un prototipo que logró disipar parcialmente una nube artificial en una cámara de pruebas, mostrando una mejora experimental del 13%. A partir de modelos basados en tipos de nubes y condiciones regionales, estiman que la generación anual podría incrementarse entre un 10% y un 30%, siendo esta última cifra aplicable a ciertas zonas como NYISO.
Un punto relevante es el costo operativo de esta tecnología. Meteoric destaca que sus drones eléctricos funcionarían con un coste estimado de 30 a 60 dólares por hora, considerablemente inferior a los más de 2,000 dólares por hora de un avión convencional, aunque la cantidad exacta de drones necesarios y el tiempo de operación aún no se han detallado públicamente.
Sin embargo, la implementación práctica enfrenta desafíos regulatorios en Estados Unidos, donde la FAA limita la operación de drones en cuanto a altura, visibilidad y número bajo la Part 107, lo que podría requerir exenciones para que el sistema funcione a gran escala. Además, Meteoric contempla a largo plazo aplicar esta tecnología para mitigar tormentas severas y huracanes, aunque antecedentes como el Project STORMFURY aconsejan cautela debido a la falta de evidencia concluyente en la modificación de estos fenómenos climáticos.