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Una flor adelantada a su tiempo: hallan en China un fósil de 295 millones de años que sitúa a los frutos antes que los dinosaurios
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🚨 Descubren en China fósil de flor con frutos de 295 millones de años que desafía la evolución vegetal

13 de septiembre de 2026 • • 3 min de lectura

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Un equipo de paleontólogos del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, perteneciente a la Academia China de Ciencias, ha identificado un fósil excepcional en la provincia de Shanxi, China, que podría reescribir la historia evolutiva de las plantas con flores. Se trata de Permocarpelloides shuozhouensis, una especie que data del Pérmico temprano, con una antigüedad estimada entre 295 y 298,9 millones de años, mucho antes del surgimiento de los dinosaurios y de lo que se creía sobre la aparición de las angiospermas.

Este fósil, encontrado en la mina de Antaibao, presenta tres estructuras paralelas que contienen pequeñas bolitas interpretadas como óvulos o semillas en diferentes estados de desarrollo. La disposición de estas semillas dentro de una estructura cerrada es un rasgo distintivo de las angiospermas, diferenciándolas de las gimnospermas, cuyas semillas permanecen expuestas, como ocurre en los pinos. Este detalle aporta una evidencia clave para cuestionar la hipótesis predominante que situaba el origen de las plantas con flores en el Cretácico, hace aproximadamente 130 o 145 millones de años.

De confirmarse la clasificación de Permocarpelloides shuozhouensis como una planta con flores, implicaría que la evolución de las angiospermas comenzó al menos 150 millones de años antes de lo que se aceptaba hasta ahora. Aunque este no es el primer hallazgo que sugiere un origen más antiguo para las flores, la organización estructural del fósil es más convincente que en casos anteriores, acercándose a la forma y función de flores actuales como las Magnoliales.

Para técnicos, investigadores y empresas del sector biotecnológico o agrícola, este descubrimiento puede ofrecer nuevas perspectivas sobre la evolución genética y funcional de las plantas fructíferas. Comprender mejor la antigüedad y las características de las primeras angiospermas podría influir en estudios de mejora genética y en la conservación de especies vegetales. Además, representa un avance significativo en paleobotánica, abriendo la puerta a reevaluar la evolución de la flora terrestre en periodos geológicos remotos.

En definitiva, este hallazgo pone de manifiesto que el desarrollo de estructuras reproductivas complejas en plantas ocurrió mucho antes de lo que la ciencia había establecido, lo que puede motivar una revisión de los modelos evolutivos actuales y estimular nuevas investigaciones en el campo de la botánica y la paleontología.